Eternidad

Cuando la hora llegó, los glaciares en los polos empezaron a despedazarse, los animales caían uno por uno, dos por dos; manadas completas se desvanecieron, flora y fauna sucumbían al caos. Incendios aquí y allá arrancaban la vida de sus dueños. Vientos intempestuosos separaban a los hijos de sus familias. Olas gigantescas cubrían poblados, ciudades, naciones enteras. No había tiempo para decidir si creerlo o despertar. Luego la tierra se abrió y miles de demonios de todos tamaños y formas salieron de las aberturas. Algo pasó. Algo salió mal, o quizás bien? La guerra milenaria del bien y el mal llegó a su fin. Y los seres humanos conocieron el verdadero terror de la eternidad.

~Cristhopper

Amélie

Bella Amélie,

Tu historia me pareció conocida. En algún momento creo haberla contado yo mismo aquí o allá, detrás de mis pensamientos, a un lado de la razon. Tal vez tú misma o alguien con la misma mirada perdida en el horizonte. ¿Fuiste un sueño? ¿Una estrella fugaz? ¿En qué momento te perdí? ¿En dónde te olvidé? Bella Amélie ¿Dónde estuviste todo este tiempo?

Con amor,

Nino

Dogmas

Voy a dejar de hacer y decir cosas que no siento.
Me confundí por un momento.
Me creí todo lo que me contaron.
Ya no voy a inventarme más dolencias.
No voy a hacer nada al respecto.
Por primera vez en mi vida no voy a llamar a nadie.
Siempre fue aleatorio per se.
Producto de una necesidad instantánea.
Casi tan artificial como vana.
No voy a hacer lo que me pido hacer.
La cadena era más fuerte al principio,
después ya nunca intenté romperla.
Era imposible.
La acepté como dogma,
como cruz,
como muerte.
Como una maldición de familia.
Me iré a dormir esta noche, contento de haberlo descubierto.
Tal vez mañana, sí tenga verdaderas ganas de romperla.

~Cristhopper

Confesiones

La soledad cada vez me da menos miedo. De hecho, siempre me ha parecido bastante atractiva. Nunca demasiado ajena. Se antoja casi mía. Como cuando el placer viene del dolor. No me toma entre sus brazos, no me dice nada. No necesita entenderme, ni yo a ella. Aunque me haya descubierto intentándolo en más de una ocasión. No es mi amiga. Más bien somos vagabundos. Viajamos hacia la misma dirección. La relación es meramente circunstancial. Ella no es un destino, más bien es el vagón. Puedo elegir prescindirla, pero el esfuerzo de hacerlo es demasiado. Me resulta poco natural. Ella en cambio, no pide nada. La encuentro cómoda. No tengo que invitarla. Sólo está conmigo, así, sin estar. No cuento con ella. No me cuestiona. No necesita hacerlo. No le interesa mi vida. La soledad cada vez me da menos miedo. Creo que le tengo más miedo a lo cómodo que estoy con ella.

~Cristhopper

5 minutos de escritura libre 2

¡Un oasis al fin! ¡Lo veo papá!, ¿lo ves? ¡Aguanta un poco más! ¡Te lo suplico! - le decía Gamal al cuerpo inanimado que arrastraba ya hacía dos horas desde que los enemigos los habían dejado atrás. Cubiertos de arena, habían sido víctimas de una emboscada. Padre e hijo en la guerra. Padre e hijo en la miseria de la derrota. En medio de un inmisericorde y lánguido desierto que no ofrecía más que dunas al horizonte. Alrededor aún había pedazos de los soldados caídos en el encuentro. La boca seca, los labios partidos, la mirada llena de arena. Seguía haciendo el esfuerzo por moverse y el dolor penetrante de la pierna perdida y sangrante, no se comparaba con el dolor que sentía al ver cómo el sol quemaba la frente del cuerpo sin vida al que suplicaba resistir.

Por un momento pensó ver un oasis y en su gusto creía gritar con alegría la noticia a su ser querido. Pero la esperanza se desvanecía cada vez más a lo lejos. Cuando volvió de la alucinación, la sed era una insoportable sensación de vacío, de sentir como las paredes de sus órganos se adherían unas a otras en consecuencia. Justo después, se pierde de nuevo en otra alucinación. Ahora hay una pared de piedras en medio de la nada, aún siente la terrible necesidad de agua y cuando se acerca a dicha pared, escucha un ligero gemido casi imperceptible. Toca una de las rocas y se siente blanda, pero rugosa, como llena de cabello. Luego puede sentir dos pequeños hilos de agua rodar por la roca. No puede evitarlo y empieza a lamer con su lengua seca. El agua es salada mezclada con arena y es escasa. Luego, el último momento de lucidez antes de morir, como si abriera los ojos, pero no los tenía cerrados. La última imagen en su cerebro es los ojos de su padre humedecidos por la última gota de su saliva.

~Cristhopper

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Cristhopper J. Armenta Gastélum
Oxford, Oxfordshire, United Kingdom
Aventurero, irreverente, apasionado.
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